SOBRE LA MARCA

Fundada en Cali, Colombia, a principios de siglo, MICHÚ es una marca pionera que ha dominado el arte de mezclar el diseño contemporáneo con las tradiciones artesanales. Parte fundamental de su esencia es proteger el legado cultural del país, visibilizarlo y perpetuarlo en el tiempo a través de la innovación constante de exquisitos bolsos de mano, atrayendo consumidores globales.

Michu logra establecer una relación basada en el conocimiento compartido, que respeta la cosmovisión del artesano como eje esencial de la experiencia de diseño de la marca.

La realidad y la fantasía conforman el universo silencioso compuesto de fibras, conocimientos, tradiciones y técnicas que convierten cada pieza en ediciones limitadas, piezas de colección: Atemporales y versátiles.

NUESTRA FUNDADORA

Para entrar en el mundo de los artesanos tienes que saber tejer una amistad

EMMA CARVAJAL
Fundadora de MICHÚ

Emma Carvajal se describe a sí misma como una “mujer peligrosa con tijeras”.

Una vez que encuentra un textil o una pieza artesanal que ama, está decidida a descubrir en qué puede convertirlos, a menudo trabajando en ello hasta que haya logrado crear algo interesante, diferente y único. 

Nacida en una familia que fue crucial para la industrialización del país, estuvo expuesta desde la primera infancia al poder de los procesos de transformación que cautivó su inmensa curiosidad.  Su padre fue una persona clave para ella, ella fue testigo de cerca de las infinitas formas en que buscaba posibilidades en la vida, y su madre, una personalidad carismática que buscaba ver la belleza en el mundo.

Su educación gravitó entre América del Norte, América del Sur y Europa, y le permitió para desarrollar un estilo que se adapta bien a cualquier cultura, abriendo su creatividad para bolsos atemporales con un toque multicultural. Mientras estudiaba arquitectura en Colombia, conoció a quien se convertiría en su esposo, acortando sus estudios de arquitectura y convirtiéndose en diseñadora de interiores mientras criaba a sus cuatro hijos con el apoyo insuperable de su marido.

A principios de la década de 2000, con Emma Carvajal, fundó MICHÚ, apodo heredado desde su infancia. La marca, inicialmente un hobby, se convirtió en una marca a través del boca a boca. y gente que le pide que reproduzca las piezas únicas que había creado para ella y sus amigos cercanos.

Ha aprendido a tejer relaciones estrechas con los artesanos de sus pueblos, hombres artesanos de la ciudad e indígenas en sus resguardos. Dedicando su atención y compromiso con su oficio, los artesanos desarrollaron la confianza que les permitió para emprender diseños arriesgados e innovadores.

 Emma dibuja a diario en su taller, dirige un equipo de doce miembros para la elaboración de planes técnicos para acometer el trabajo con los artesanos; supervisa los talleres; Selecciona materiales en su propio almacén textil; asiste a foros especializados, ferias artesanales y visita boutiques de moda. “El cariño de nuestros clientes y el valor que dan a cada pieza comprada es una gran recompensa para todo el equipo. Queremos devolver en cada nueva colección esa misma fidelidad que siempre nos han demostrado ”, comenta.

SOMOS MIXTURA

MICHÚ conecta emocionalmente biodiversidad y multiplicidad étnica en cada una de sus piezas
Son diversas las familias que participan y forman parte de una relación que año tras año se vuelve más sólida, logrando evolucionar conjuntamente en lo personal y lo productivo.

Reconocer, compartir y aprender de la cotidianidad de las comunidades es un principio fundamental de la marca, respetando su simbología cultural, sus procesos y sus conocimientos técnicos. Desde esta comunión personal, MICHÚ emprende el trabajo colectivo de saberes ancestrales.

La yuxtaposición de fibras, colores y oficios componen el alma de las piezas de MICHÚ. Cada diseño es fruto de una concepción creativa dando origen a un producto de lujo con mixura cultural.